Cómo Fue Que Pilates Cambió Mi Vida



Practico el Método Pilates porque es esencial para mi bienestar y lo enseño porque es una profesión noble que mejora las vidas de quienes me rodean. 

Mi primer experiencia con Pilates fue hace tiempo cuando tenía 17 años y me doy cuenta que llevo casi la mitad de mi vida desde ese encuentro de amor a primera vista que sigue tan latente y apasionado como siempre. 

En mi adolescencia tuve un accidente automovilístico y todavía cuando veo mis radiografías me sorprendo de cómo se había desviado mi columna, me ayudaron los ortopedistas pero no había ningún indicio que me diera esperanza de mejorar por completo. 

Fue entonces que sin grandes expectativas fui un buen día a una clase de danza en la que el maestro Antonio González nos enseñaba un calentamiento con algo raro llamado "Pilates". Lo hacíamos en el piso con colchonetas afelpadas de las que usaban mis tías sobre los camastros para tomar el sol, cuando los mandaban lavar nosotros llevábamos una toalla porque todavía no existían los sofisticados Mats que hay hoy en día, mi maestro decía que siempre había que proteger la espalda con un soporte en especial durante las inversiones de Pilates. Y bueno esas famosas inversiones tardé más de un año en poder hacerlas, el Roll Over que para muchos es tan sencillo a mi me costó mucha constancia y tiempo lograrlo, mi cuerpo había perdido la fuerza y coordinación al punto que ejercicios que para la mayoría son fáciles para mí implicaban un inmenso reto. 

Al principio me sentía frustrada al ver como mis compañeros hacían variaciones de piernas amplias y con un ritmo que hacía de nuestro calentamiento con Pilates prácticamente una coreografía bailada, platiqué con mi maestro y me hizo entender que el aprendizaje es un proceso, que cuando sigue uno el camino adecuado eventualmente llegará uno a su meta, me dijo "disfruta tu proceso, vívelo", dejé de preocuparme en lo que los demás hacían, olvidé la prisa de ser como ellos y me concentré en sentir, en hacer de cada momento un descubrimiento, en encontrar maneras de generar el movimiento desde mi centro.

Y así fue que un buen día sin pensarlo ni planearlo, bailando a media función en el Teatro del IMSS, me dí cuenta precisamente de eso, de que estaba bailando y de que mi proceso de entrenamiento con Pilates me había llevado a ello, de repente estaba ya en la meta que incluso había pensado algún día como imposible, mi columna había recuperado su movilidad e incluso ganado en rango lo que nunca hubiera esperado.

Cuando salí de la universidad, decidí aventurarme a viajar por Europa. Tenía mis boletos de avión, hospedaje con familiares y ya, osea que me fui sin un quinto pero yo estaba segura que iba a poder financiarme mis odiseas dando clases de Pilates, y así fue. Posiblemente la travesura y el candor de la aventura me abrieron muchas puertas pero lo cierto es que en ese momento me dí cuenta que Pilates es una profesión muy noble porque sin contar con nada más que muchas ganas de salir adelante, mi cuerpo y el conocimiento, Pilates me daba de comer. 

Le daba clases a las vecinas, a bailarines, a secretarias y prácticamente a quien se dejara, con esa variedad de alumnos fue que me dí cuenta que el conocimiento que tenía de mi secuencia bailarina de Pilates era bueno pero para personas que ya tenían una previa formación dancística y cuerpos con ciertas condiciones de flexibilidad. Pero la mayoría de mis alumnos me veían con cara de admiración y angustia cuando marcaba las secuencias, naturalmente todo les salía sospechosamente raro y yo me frustraba, ahora me doy cuenta que esa maravillosa secuencia de hecho es muy avanzada incluso para los mismos bailarines. 

Comencé a preguntarme cuál era el proceso adecuado que una persona normal debe seguir con Pilates para sentirse exitoso a cada paso de su desarrollo, cómo debían de planearse los ejercicios y hacer que la clase fuera exactamente lo que el alumno necesitara. Compré libros, tome cursos, me certifiqué y logré afinar mis estrategias pedagógicas, comprendí que el Método Pilates no es solo una secuencia estructurada y por cierto muy buena que diseñó el ingenioso Joseph H. Pilates, sino un sistema sumamente versátil y rico que te permite afinar y mejorar a un nivel muy profundo el movimiento tanto del cuerpo como de la mente.

Actualmente me dedico a entrenar maestros de Pilates porque esa es mi manera de promover que los alumnos que toman Pilates reciban un proceso adecuado a sus necesidades personales y también porque compartir es mi manera de agradecerle al Método Pilates el haber cambiado mi vida regresándome a la danza.

Gracias Joseph H. Pilates




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*Biól. Candia Raquel Garibay Camarena es bailarina y bióloga, como faculty enseña el Entrenamiento para Instructor de Pilates en su estudio Inspirah Pilates el cual es un Licenced Training Host Site de Balanced Body. inspirahpilates@gmail.com www.inspirahpilates.com















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