La Historia De Cómo Pilates Disminuyó Mi Dolor De Espalda Baja



Por Gustavo Perea, Maestro Certificado de Inspirah Pilates y Pilates Method Alliance-Certified Pilates Teacher
Hace ya poco más de un año que tengo dolor en espalda baja (lumbago), que en ocasiones había sido tan severo que me impedía siquiera hacer una flexión tan leve como para lavarme los dientes o las manos. Varios médicos han tenido su opinión acerca de qué es lo que me aqueja, pero al parecer, hayan acertado o no, ninguno de los tratamientos y medicamentos que han recomendado han sido de gran ayuda. El dolor ha ido decreciendo pero sigue latente; en ocasiones los días son buenos y sólo molesta cuando quiero hacer un esfuerzo contundente, en ocasiones amanece no tan de buenas el área lumbar y el incorporarme de la cama o silla, el estornudar se vuelven tortuosos.
Mi nombre es Gustavo, comencé hace ya cuatro años en la práctica y enseñanza del yoga, gustándome en especial pararme de manos, de cabeza, hacer todas esas cosas que se ven espectaculares en las revistas, dignas de acróbatas y gimnastas olímpicos. Más que técnica, tenía que aprender empíricamente; en ese momento no había encontrado quien me ayudara con la técnica de movimiento, no conocía de bibliografía, no conocía gente que hubiera hecho lo que a mi me gustaba hacer. Con el tiempo esto me llevo a llegar a niveles considerables en mi práctica, pero no así en la técnica, lo cual me llevó también de la mano a lesiones bastante fuertes, y mi dolor, ya crónico del área lumbar.
Durante mucho tiempo tuve que lidiar con la frustración de no poder entrenar o siquiera poder hacer mi vida diaria como habitualmente lo hacía.
En esos tiempos ya cursaba mi certificación de Pilates con Candia, amiga y maestra, lo cual me llevó a no perder del todo una práctica física, ya no hacer yoga, sino puro descubrimiento somático y entrenamiento del centro, encontrar nuevas formas de alargar, flexibilizar y generar elasticidad en mis músculos. Los movimientos, el objetivo y la intensidad son muy distintos. Aprendí que muchas veces “menos es más”, que el moverse con conciencia es mejor, que los tiempos y rapidez con que los movimientos se hacen cambian por completo los resultados de todo.
Cuando comencé a practicar yoga, encontré muchos entusiastas de hacer mucho, de hacer más. Cuando conocí a las personas dedicadas al estudio de un Pilates concienzudo, de métodos y técnicas de movimiento, conocí personas comprometidas con hacer bien las cosas.
Mi desarrollo como persona y como instructor han mejorado cuánticamente desde mi desenvolvimiento como practicante de Pilates. Nunca en la vida me había sentido tan consiente, tan fuerte, y tan flexible como ahora. Aprendí que no hay movimiento correcto o incorrecto, sino que si hay un objetivo por el cuál hacer las cosas de esa forma todo está bien.
Una vez más “muchas veces menos es más”.


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